El mejor regalo (de Reyes) que puedes hacerte.

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Son muchas las personas, que en estas fechas navideñas, están estrujándose el cerebro en  encontrar el regalo para tal o cual familiar o amigo e incluso un regalo para sí mismo.

Como vivimos en una sociedad  de consumo y materialista, es en lo físico donde se va a buscar esos regalos y el valor monetario del mismo, tiene a veces mucho que ver, pues nos da la imagen de poder que necesitamos aparentar.

Si nos paramos a contemplar el movimiento social existente, es desolador,  y nos conduce a sentir una gran tristeza al ver la opulencia de unos en contraste con la escasez de otros, y ello no nos  proporciona felicidad, precisamente.  Por ello yo propongo que cambies el chip, tomes conciencia de ello y que te regales y regales a los otros felicidad.

¿QUÉ ES LA FELICIDAD?

Llevar felicidad a los demás te hará sentir un inmenso gozo y satisfacción, no  egocéntrica por lo bueno que soy, sino por la sensación de expansión y plenitud que te va a producir ese acto de dar al otro, siempre que haya sido una acción no premeditada y sí que haya salido espontánea y del corazón.  Para ello haz silencio en tu mente mediante unos minutos de meditación y en ese estado  mental tranquilo y calmado, observa que necesitan de verdad los seres que te rodean,  y dale a cada uno, aquello que le hará feliz y no me refiero sólo a cosas materiales.

 

Sugiero que aprovechando una reunión familiar des un abrazo a ese familiar al que nunca se lo has dado, por la razón que sea.  Un te quiero a un hijo, a un hermano, a un padre o madre,  abuelos que no están acostumbrados a recibir de ti esa comunicación tan directa.  Hazlo sin miedo al rechazo y verás como creerás en eso de que la fe y el amor mueve montañas y la sensación que te quedará puede llegar a ser desconocida para ti.

Recuerdo hace algunos años en un viaje a la India, caminando por una calle de Bombay se acercó a mi una niña, que no tendría mas de 4 o 5 años, y tirando de la pierna de mi pantalón  reclamaba que le diera algo. Eso era normal en este país, pero en ese momento había agotado todos los bolígrafos y botellas de agua vacías que también aceptaban con agrado. Llevaba una bolsa de plástico con dos bocadillos en su interior que habíamos comprado para comer, y sin pensarlo, le dí la bolsa con los bocadillos. La niñita abrió la bolsa y al ver lo que contenía se llevó tal sorpresa puso tal expresión en su cara y en su mirada que el impacto me conmovió a tal nivel que sentí una tremenda compasión, algo intermedio entre tristeza y alegría, sensación que años después todavía recuerdo. Gracias a esa niñita por regalarme esa  experiencia.

 

Esa es la felicidad, la auténtica felicidad, movida por la felicidad del otro. Es una expansión del ser,  una comunicación directa con el otro sin barreras, algo difícil de poder expresar en palabras. El mejor regalo de Reyes que puedes hacerte es regalarte esa felicidad mediante dar  felicidad a otro.

 




Te puedo sugerir  ejemplos de varias sencillas formas de dar felicidad a otros: Un abrazo inesperado, un reconocimiento a algún aspecto de ese otro, una palabra agradable a los oídos de la persona, una visita o llamada telefónica que no espera, un regalo (objeto), que al otro sabes  le puede satisfacer , ese juguete con el que sueña ese niño, eso que necesita tal o cual persona, una ayuda económica, por pequeña que sea, suele ser muy bien recibida por el que vive en la calle y lo necesita.

 




La semana pasada sin ir mas lejos, tenia que asistir a una comida familiar donde, por costumbre socializada, era necesario llevar una botella de alguna bebida.  Decidimos llevar una botella de champagne francés y al ir a comprarla  hubo  algo dentro de mi que me dice que no malgaste ese dinero en ello, le hago caso a la intuición y compramos un buen cava nacional. Dos días después, caminaba  por la calle,  cuando una persona que necesitaba dinero para cubrir sus necesidades más básicas, se cruza en mi camino, y ahí es donde comprendí por que motivo no debí gastar ese dinero en el champagne francés. La cara de satisfacción y agradecimiento y las bendiciones que dirigió hacia mi esa persona fueron indescriptibles. Y lo bueno es que eso probablemente permitió comer a esa persona quizá por unos días y lo más importante es que ese día fue feliz, ya que vio sus necesidades inmediatas cubiertas,  y a mi me hizo feliz igualmente al brindarme la oportunidad de verme en él. Yo me regalé también felicidad ese día.

 

Regalate felicidad tu también para el Día de Reyes y piensa que no hace falta que sea un día así de especial y festivo para que te regales felicidad y se la regales a otros. Cada día es perfecto para que lo hagas, tú eliges la manera entre los ejemplos y recomendaciones que te he sugerido o de cualquier otra forma que se te ocurra que hay muchas.

Te deseo Mucha felicidad,

José Antonio Arcos




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